Cigarría pidió al director general del GITPA que firmara actas de reuniones que no se habían celebrado

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La jefa del servicio de telecomunicaciones afirmó que era una práctica habitual en su departamento. Ante la negativa del director, la relación se rompió y comenzaron los informes negativos sobre el GIT.

Según la información que figura en autos y a la que ha tenido acceso AsturLeaks, el 17 de diciembre de 2013 a las 14:38h la jefa del servicio de Telecomunicaciones del Principado Ángeles Cigarría, solicitó al entonces director del GITPA que revise para firmar las actas de 8 reuniones de la comisión de seguimiento de la encomienda 88/2013, que nunca se habían celebrado.

Cigarria solicita la firma

A los tres días, el 20 de diciembre de 2013 a las 12:31h el director contesta con algunas observaciones, y al final del correo le indica que no puede firmar ninguna de esas actas, ya que no se habían celebrado dichas reuniones.

El director del GITPA contesta negándose a firmar

Ante la negativa, la jefa de servicio responde de forma casi inmediata, ese mismo día 20 de diciembre de 2013, reconociendo que las reuniones de la comisión de seguimiento no se habían celebrado porque erróneamente no las habían convocado a pesar de que la resolución obligaba a ello.

Cigarría reconoce que las reuniones no se habían celebrado

Por último, y dos meses más tarde, el 18 de febrero de 2014, Cigarría vuelve a contestar al director del GITPA sobre su anterior correo, afirmando en esta ocasión que la firma de actas de comisiones “virtuales” es una práctica habitual “en su Consejería y en otras“.

Cigarría dice que es habitual firmas actas de reuniones no celebradas

Sin duda unos documentos reveladores, de los que se desprenden hechos muy graves para una funcionaria jefa de servicio, y que ya obran en poder del juez. Estos correos pudieron significar un punto de inflexión en la relación entre el servicio de telecomunicaciones formado por Cigarría y García Hevia, y el personal del GIT.

Meses después Cigarría hizo el informe sobre la troncal de occidente, que sin más investigación interna por parte del Principado abrió el caso GITPA, y donde tal y como revelamos en AsturLeaks, ocultó pruebas que hubieran invalidado su propia denuncia.